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Agencia CRO: optimización de la tasa de conversión

Doblar tus visitas cuesta meses y dinero. Que de cada cien te compren dos en vez de una no te cuesta ni un visitante más.

Si ya entra gente en tu web y no pasa nada, el problema no está en Google. Está entre la primera pantalla y el botón de comprar.

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Antes de nada

Más tráfico no es más ventas

Es la conversación más incómoda que tenemos con un cliente que lleva un año invirtiendo en visibilidad. Las visitas suben, las posiciones suben, el informe está lleno de flechas verdes y la facturación está exactamente donde estaba. Entonces la culpa se reparte: el SEO no funciona, los anuncios son caros, el mercado está raro. Y casi nunca es eso. Lo que pasa es que la web recibe más gente y sigue perdiéndola en el mismo sitio de siempre.

La optimización de la tasa de conversión —CRO, por sus siglas en inglés— es el trabajo de arreglar ese tramo. No trae un visitante más: hace que los que ya entran hagan lo que has montado la web para que hagan. Es el único frente del marketing digital donde el resultado no depende de comprar más audiencia, sino de dejar de estropear la que ya tienes.

Cómo funciona de verdad

Cómo se mide de verdad una mejora de conversión

Aquí está la diferencia entre un servicio CRO y un rediseño con opinión. El orden importa: primero se mide bien, después se cambia.

01

Primero medir, después tocar

La mayoría de proyectos que auditamos no tienen ni idea de cuál es su tasa de conversión real, porque la medición está rota antes de empezar. Objetivos mal definidos, formularios que registran un envío por cada pulsación del botón, compras contadas dos veces porque el usuario recarga la página de gracias, tráfico de tu propio equipo mezclado con el de los clientes, y campañas de pago sin etiquetar que aparecen como directo.

Con esos datos no se puede decidir nada, y cualquier «mejora» que midas después será ruido. Por eso el trabajo empieza siempre por dejar la analítica web en condiciones: qué cuenta como conversión, cuánto vale cada una y de dónde viene. Sin una línea base fiable no hay optimización, hay opiniones con gráfico.

02

Test A/B frente a cambios por intuición

El cambio por intuición funciona así: alguien decide que el botón tiene que ser más grande, se cambia, al mes siguiente hay más ventas y todo el mundo se felicita. El problema es que ese mes también fue Navidad, se lanzó una campaña nueva y el competidor subió precios. No sabes qué ha pasado, solo que ha pasado.

Un test A/B parte el tráfico en dos a la vez: unos ven la versión actual, otros la nueva, en el mismo periodo y con las mismas condiciones. Eso aísla el efecto del cambio de todo lo demás. No sirve para todo —hace falta volumen y hay cambios que no se pueden testar por partes—, pero cuando se puede hacer, es la única forma de saber si una idea suma, resta o da igual. Y muchas de las ideas que parecen obvias, restan.

03

Tamaño de muestra y significancia: por qué no se decide con veinte visitas

Este es el error que más resultados falsos genera. Se lanza un test, a los tres días una versión va ganando por bastante, se corta y se implementa. Lo que se ha medido en realidad es azar: con muy pocas visitas y muy pocas conversiones, las diferencias grandes aparecen solas y se dan la vuelta igual de rápido.

Antes de lanzar un test hay que calcular cuánta muestra hace falta, y eso depende de tres cosas: tu tasa de conversión actual, cuánta mejora consideras relevante y cuánto margen de error aceptas —el umbral estándar es el 95 % de confianza—. Con ese número sabes si el test es viable con tu tráfico. También hay que dejarlo correr semanas completas, porque no compra igual quien entra un martes por la mañana que un domingo por la noche. Si sale que necesita medio año, la respuesta honesta es no hacerlo y trabajar por otra vía.

04

Mapas de calor y grabaciones de sesión: para qué sirven y para qué no

Los mapas de calor te enseñan dónde pulsa la gente, hasta dónde baja y qué zonas no mira nadie. Las grabaciones de sesión te dejan ver la navegación de un usuario real: dónde duda, dónde vuelve atrás, en qué campo del formulario se atasca, cuántas veces pulsa algo que no es un enlace porque parece un botón.

Sirven para generar hipótesis, no para demostrarlas. Ver diez grabaciones de gente abandonando el mismo paso te dice dónde mirar; no te dice que tu solución vaya a funcionar. El circuito completo es: la analítica dice dónde se cae la gente, el mapa de calor y las grabaciones sugieren por qué, y el test A/B comprueba si la solución sirve. Saltarse el último paso es volver a decidir por intuición, solo que con capturas de pantalla más bonitas.

Qué trabajamos

Dónde se pierde la gente en tu web

No son teorías. Son los puntos de fuga que aparecen una y otra vez cuando se mira el embudo de conversión paso a paso.

01

Velocidad: lo que pierdes antes de que lean nada

Una parte del abandono ocurre antes de que exista una decisión de compra: la página tarda, el usuario vuelve atrás y ese visitante no aparece en ninguna conversación sobre el texto o el diseño, porque nunca llegó a verlos. Es especialmente sangrante en móvil y con datos, que es como entra la mayoría del tráfico de búsqueda.

El otro problema no es el tiempo de carga, es la inestabilidad: elementos que se mueven mientras cargan y hacen que el usuario pulse donde no quería, banners de cookies que tapan el contenido, imágenes sin espacio reservado. Es de lo poco que no necesita test para saber que suma.

02

La primera pantalla: qué vendes y por qué tú

El visitante llega desde una búsqueda con una pregunta concreta y le recibe un titular que podría estar en la web de cualquiera de tu sector. «Soluciones a medida para tu negocio» no responde nada. En pocos segundos tiene que quedar claro qué haces exactamente, para quién, qué lo diferencia y cuál es el siguiente paso.

Diseñar tu web para vender más empieza por aceptar que la portada no es un escaparate de marca: es la respuesta a la pregunta con la que ha llegado el usuario.

03

Formularios: cada campo de más cuesta envíos

Los formularios largos son el peaje que le cobras a alguien que ya había decidido contactarte. Pedir empresa, cargo, número de empleados, presupuesto estimado y cómo nos has conocido, cuando lo único que necesitas para llamar es un nombre y un teléfono, convierte una decisión tomada en un trámite.

Y luego está lo mecánico, que se arregla en una tarde: validaciones que saltan mientras escribes, errores que no dicen qué campo falla, teclados que no cambian a numérico en el móvil, campos obligatorios sin marcar y el clásico botón que se pulsa dos veces y duplica el envío. Cada detalle de esos se lleva una parte de los contactos.

04

Confianza: quién está detrás y qué pasa después

Nadie deja sus datos ni su tarjeta en un sitio que no sabe de quién es. Dirección real, teléfono visible, cara y nombre de quien responde, reseñas verificables, condiciones y política de devoluciones fáciles de encontrar. Suena básico y falta en la mitad de las webs que revisamos.

La otra mitad es contar qué pasa después de pulsar el botón. Si al enviar el formulario el usuario no sabe si le van a llamar, escribir o venderle algo por teléfono, la duda juega en tu contra. Decirlo explícitamente quita fricción sin tocar el diseño.

05

Precios ocultos y costes que aparecen al final

Esconder el precio para «obligar» al usuario a contactar no genera más contactos: genera menos visitas cualificadas y muchas consultas de gente que se va en cuanto oye la cifra. Si no puedes publicar una tarifa cerrada, publica el rango, el desde o el criterio con el que se calcula. Cualquier cosa menos el silencio.

En tienda online el equivalente es el coste de envío que aparece en el último paso del checkout: el abandono más caro que existe, porque el usuario ya había invertido tiempo. Gastos, impuestos y plazo de entrega van en la ficha de producto, no tres pantallas después.

06

Checkout: el tramo más caro del embudo

Quien llega al carrito ya quiere comprarte. Todo lo que le pongas delante a partir de ahí es riesgo puro: obligar a registrarse en vez de permitir compra como invitado, pedir datos de facturación que no hacen falta, no mostrar en qué paso está, no dejar volver atrás sin perder lo escrito, métodos de pago escasos o una pasarela que se abre en otra ventana y parece otra web.

Aquí el análisis se hace paso a paso con datos: cuánta gente entra en cada pantalla y cuánta pasa a la siguiente. El escalón donde se cae la mayoría es donde se trabaja primero, y suele ser el mismo en el que nadie había pensado.

Antes de contratar

Qué esperar de una agencia CRO, y qué no

Preferimos decírtelo antes de cobrarte. Hay proyectos en los que este servicio es lo más rentable que puedes contratar y otros en los que primero hay que resolver otra cosa.

01

Hace falta tráfico y conversiones para empezar

Si tu web recibe unas pocas visitas al día y un contacto al mes, no hay nada que medir: cualquier cambio quedará enterrado en el ruido y no habrá forma de saber si funcionó. En ese escenario el dinero rinde más en conseguir demanda —posicionamiento, campañas— y volvemos al CRO cuando haya volumen suficiente para decidir con datos.

La otra cara: cuanto más caro te sale traer una visita, antes compensa; por eso en SEO para startups la conversión se vigila desde el primer día. Si estás pagando cada clic en campañas de Google Ads, cada punto de conversión que ganas se traduce en coste por cliente más bajo desde el primer día, sin tocar el presupuesto de medios.

02

Rehacer la web entera no es optimizar

El rediseño completo es la tentación permanente, y a veces es la respuesta correcta: cuando la web está construida sobre algo que no se puede arreglar por partes, se rehace y punto. Eso es un proyecto de diseño web, no de conversión.

El problema es rehacerlo todo a la vez sin medir. Cambias trescientas cosas, la conversión sube y no sabes cuáles lo hicieron; o baja, y tampoco. Cuando hay rediseño, lo sensato es medir antes, conservar lo que ya funcionaba y llevar las decisiones dudosas a test después del lanzamiento.

03

Copiar lo que hace la competencia

«Esto lo hace el líder del sector, tiene que funcionar.» Puede que sí, o puede que lo tenga puesto por inercia, o que le funcione a él porque su público, su marca y su precio no son los tuyos. Antes de proponerte nada lo medimos: quién ocupa hoy tus búsquedas, qué autoridad tiene y qué haría falta para entrar. Con esos datos te decimos si compensa y con qué inversión, o si en tu caso no lo vemos. Lo que no vamos a hacer es copiar una plantilla ajena y llamarlo estrategia.

04

Hay cosas que el CRO no arregla

Si tu producto es más caro sin motivo, si el plazo de entrega es el doble que el de todos, si el tráfico que llega busca otra cosa distinta de lo que vendes o si hay un problema de reputación, ninguna optimización de conversión lo tapa. El CRO amplifica lo que ya tienes; no convierte una oferta mala en una buena.

En esos casos lo decimos y señalamos dónde está el problema real, aunque no sea algo que nos toque facturar. Es más barato para todos que descubrirlo tres meses después.

Quién trabaja tu proyecto

Una agencia pequeña, y ese es justo el argumento

No somos veinte personas. Somos quien te contesta el WhatsApp y quien entra en tu Search Console, y esas dos cosas las hace la misma persona. Si buscas una estructura grande con departamentos, hay agencias que lo hacen mejor que nosotros.

Al frente está Javier Santos, más de 8 años en SEO para ecommerce, despachos profesionales y negocio local. Lo que ganas con esto es simple: nadie te traduce lo que ha pasado con tu web, te lo cuenta quien lo ha hecho.

La base está en Camas, a diez minutos de Sevilla, y el trabajo es en remoto para toda España, que es como se hace el SEO técnico y de contenidos desde hace años. Lo concreto: email semanal, informe mensual y respuesta en menos de dos horas, sin contrato de permanencia.

+8años de oficio en SEO
1persona, sin intermediarios
2 hde respuesta por WhatsApp
0permanencia, te vas cuando quieras

Metodología

Cuatro fases, con fecha cada una

El SEO tarda, pero eso no significa que tengas que esperar meses sin ver nada. Esto es lo que tienes en la mano y cuándo.

01

Semanas 1 y 2

Auditoría: qué frena hoy a tu web

Rastreamos el sitio entero, comprobamos qué páginas está indexando Google de verdad y con qué búsquedas te está encontrando ya. De ahí sale la lista de problemas ordenada por lo que más dinero te está costando.

02

Semanas 3 y 4

Estrategia: dónde queremos estar y cómo

Definimos las búsquedas objetivo, la estructura de páginas que hace falta para cubrirlas y el orden de ejecución. Te lo enseñamos antes de empezar a tocar nada.

03

Mes 2 en adelante

Ejecución continua

Correcciones técnicas, contenido nuevo y trabajo de autoridad, en paralelo y todos los meses. Con un email semanal de seguimiento y sin capas intermedias entre tú y quien lo está haciendo.

04

Revisión mensual

Qué ha entrado por la web este mes

El informe empieza por lo que te importa: cuántas llamadas y formularios han llegado desde búsquedas. Después vienen las posiciones y el tráfico, que son el medio, no el objetivo.

Lo que medimos

Una web puede duplicar sus visitas y no darte ni una llamada más. Por eso nuestro informe no empieza por el gráfico de tráfico. Empieza por cuántas personas te han llamado, cuántas han rellenado el formulario y de qué búsqueda venían. El resto son medios para llegar ahí.

Precios

Cuánto cuesta una agencia CRO

Publicamos las tarifas porque tienes derecho a saber si encajamos antes de gastar media hora en una llamada.

1.000 €

al mes, desde

Estrategia completa, con CRO incluido

Aquí entra el trabajo continuo de conversión: medición, hipótesis, cambios y tests, mes a mes, conviviendo con el posicionamiento y los contenidos. Optimizar sin controlar de dónde viene el tráfico es trabajar a ciegas, así que el CRO va dentro de la estrategia y no como una partida suelta.

800 €

trabajo puntual, desde

Análisis de conversión puntual

Revisión del embudo con los datos que ya tienes, mapas de calor y grabaciones sobre las páginas que más importan, y un plan de cambios priorizado por impacto y esfuerzo. Puedes ejecutarlo tú o con tu equipo de desarrollo.

Si el trabajo exige rehacer plantillas o programar variantes complejas, el desarrollo se presupuesta aparte, porque su coste depende de cómo esté construida tu web. Te lo decimos antes de empezar, no a mitad.

Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre CRO

¿Qué es el CRO y qué hace exactamente una agencia CRO?

CRO es la optimización de la tasa de conversión: el trabajo de conseguir que un porcentaje mayor de las visitas que ya tienes acabe comprando, llamando o dejando sus datos. Un servicio CRO consiste en medir bien el embudo, localizar dónde se cae la gente, formular hipótesis con mapas de calor y grabaciones de sesión, y comprobar los cambios con test A/B en lugar de decidir por intuición. No trae tráfico nuevo: mejora el rendimiento del que ya entra.

¿Cuánto cuesta un servicio de CRO?

El trabajo continuo de conversión va dentro de nuestro plan de estrategia completa, desde 1.000 € al mes, junto con el posicionamiento y los contenidos. Si lo que quieres es un diagnóstico para ejecutar por tu cuenta, hacemos un análisis de conversión puntual desde 800 €, con el plan de cambios priorizado. El desarrollo que requieran esos cambios se presupuesta aparte según cómo esté hecha tu web.

¿Cuánto tráfico necesito para que el CRO compense?

No hay un número universal, y quien te lo dé sin mirar tus datos se lo está inventando. Lo que manda no son las visitas sino las conversiones: si tienes muy pocas al mes, un test A/B necesitaría demasiado tiempo para dar un resultado fiable y no compensa. En ese caso se puede trabajar igual, pero por la vía de arreglar lo evidente —velocidad, formularios, claridad— sin testar. Lo miramos con tus números antes de proponerte nada.

¿Cuánto tarda en notarse una mejora de conversión?

Depende del tipo de cambio. Los arreglos evidentes —un formulario roto en móvil, un paso del checkout que falla, gastos de envío ocultos— se notan en días, porque no hay nada que validar. Los cambios que sí hay que testar tardan lo que tarde el test en acumular muestra suficiente, que puede ser de un par de semanas a más de un mes según tu volumen. Es más rápido que el posicionamiento, pero no es inmediato.

¿No puedo decidir yo qué cambiar y ya está?

Puedes, y a veces acertarás. El problema es que no sabrás si has acertado. Cuando cambias algo y las ventas suben, también han cambiado la estacionalidad, tus campañas y lo que hace la competencia, así que no puedes atribuir el resultado. El test A/B parte el tráfico en dos al mismo tiempo y aísla el efecto real del cambio. Nuestra experiencia es que buena parte de las ideas que parecen obvias no mejoran nada, y algunas empeoran.

¿Cambiar la web para convertir más puede perjudicar mi posicionamiento?

Puede, si se hace sin criterio de SEO: recortar textos que sostienen posiciones, cambiar títulos y encabezados sin control, meter contenido por JavaScript que el rastreador no ve o dejar las variantes de un test indexadas. Se evita con cosas concretas —etiquetas canonical correctas en las variantes, no bloquear el rastreo, no tocar la estructura de encabezados sin valorarlo—. Al llevar los dos frentes la misma persona, esa coordinación no depende de que dos proveedores se pongan de acuerdo.

¿Necesito rehacer la web entera?

Casi nunca es lo primero. Lo habitual es que un puñado de arreglos concretos sobre las páginas que ya reciben tráfico rinda más que un rediseño completo, y con mucho menos riesgo. Si la web está construida sobre una base que impide arreglarla por partes, te lo decimos y lo abordamos como un proyecto de diseño, midiendo antes para conservar lo que ya funcionaba.

¿Qué herramientas usáis y quién las paga?

Analítica y Search Console para el embudo y el origen del tráfico, una herramienta de mapas de calor y grabaciones de sesión para entender el comportamiento, y una plataforma de test cuando el volumen lo permite. Las que tengan coste van a tu nombre y en tu cuenta, para que los datos históricos sean tuyos y no se queden con nosotros si algún día dejamos de trabajar juntos. Te decimos cuáles hacen falta en tu caso antes de contratarlas.

¿Garantizáis que suba la tasa de conversión?

No, y desconfía de quien lo haga. Lo que sí garantizamos es el método: dejar la medición fiable, priorizar por impacto y validar cada cambio en lugar de darlo por bueno. En un proceso serio hay tests que ganan, tests que no mueven nada y tests que pierden, y esos últimos también son información valiosa porque te ahorran implementar una mala idea. Trabajamos sin permanencia precisamente para no tener que prometer cifras.

El primer paso

¿Miramos por qué tu web no convierte?

Revisamos tu embudo con los datos que ya tienes, dónde se cae la gente y qué tres cosas cambiaríamos primero. Y te decimos en qué situación estás.

Sin coste y sin compromiso. Si vemos que no podemos ayudarte, también te lo diremos.

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