SEO para startups
El SEO no te va a dar tracción en tres meses. Quien te diga lo contrario no ha visto una cuenta atrás de caja.
Es un canal que compone: tarda en arrancar y después no para. La pregunta útil no es si funciona, sino si tu momento y tu categoría aguantan la espera. Te ayudamos a responderla antes de que te gastes el dinero, aunque la respuesta sea que este año no toca.
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Antes de nada
El SEO juega con un calendario distinto al tuyo
Una startup mide en sprints de dos semanas y en meses de caja. Hay un consejo que pregunta por el crecimiento del mes, un plan que promete multiplicar algo antes de la siguiente ronda y una plantilla que hay que pagar mientras tanto. Todo el sistema está diseñado para acelerar. El posicionamiento web, en cambio, funciona como un depósito: no da nada durante meses y después devuelve todos los meses sin volver a pagar por cada clic.
Ese desfase entre los dos relojes es el problema real, y casi nadie lo dice en la reunión comercial. Se firma un servicio de posicionamiento con dinero que tenía que durar hasta la siguiente ronda, se corta a los cuatro meses porque no hay resultados y se tira todo lo invertido justo en el punto donde empezaba a componer. No falló la estrategia: falló la decisión de empezarla en ese momento.
La pregunta de verdad
Cuándo empezar y cuándo esperar
Preferimos decirte que este año no toca y que vuelvas cuando toque, a cobrarte nueve meses de algo que no te va a salvar la ronda.
01
Si necesitas tracción en tres meses, no es tu canal
Cuando el objetivo es enseñar una curva en la próxima reunión con inversores, el posicionamiento orgánico llega tarde. Necesita que Google acumule señales, y eso no se compra ni se acelera con presupuesto. En ese escenario hay caminos que sí responden en semanas: campañas de pago para validar mensajes y precio, venta directa uno a uno, comunidades donde ya está tu usuario, acuerdos con quien ya tiene la audiencia que tú quieres.
El SEO es un canal de segunda ronda, no de arranque, salvo en el caso concreto del punto siguiente. Empezarlo con el dinero justo es la forma más cara de no llegar a ninguna parte, porque se abandona siempre antes del punto en el que empieza a devolver.
02
Cuándo sí merece la pena desde el día uno
Hay un caso en el que empezar pronto es de las mejores decisiones que puedes tomar: cuando entras en una categoría que ya existe y que la gente ya busca. Si vendéis un software de facturación, una plataforma de reservas o un servicio que tiene nombre y demanda medible, esas búsquedas se están haciendo hoy y alguien las está capturando. Ahí cada mes que pasa es ventaja que acumula otro.
En ese escenario el retraso tiene un coste real y compuesto: el contenido tarda en madurar, los enlaces tardan en llegar y la autoridad de un dominio no se compra en el mes doce. Empezar pequeño y pronto suele salir mejor que empezar grande y tarde.
03
Crear demanda o capturarla
El buscador solo captura demanda que ya existe: alguien tiene que escribir algo. Si tu producto inaugura una categoría que todavía no tiene nombre, nadie puede buscarlo, y ninguna estrategia SEO para startups arregla eso. Es el error de cálculo más caro que vemos: pagar meses de posicionamiento para términos que no tienen búsquedas porque el mercado aún no sabe que existen.
Lo que sí se puede hacer mientras tanto es posicionarte en el problema, no en tu solución. Tu usuario no busca tu categoría recién inventada, pero sí busca cómo está resolviendo hoy ese problema, con qué herramientas y qué alternativas hay. Ese terreno sí tiene búsquedas y es donde se planta una marca mientras el canal principal es otro.
04
Cómo saber en cuál de los dos casos estás
No hace falta intuición, hace falta mirar los datos de búsqueda de tu categoría y ver si existen, cuánto se mueven y quién los ocupa. Antes de proponerte nada lo medimos: quién ocupa hoy las búsquedas que te interesan, qué autoridad tiene y qué haría falta para entrar. Con esos datos te decimos si compensa y con qué inversión, o si en tu caso no lo vemos.
Esa conversación dura una llamada y no cuesta nada. Es incomparablemente más barata que descubrirlo con seis facturas pagadas.
Qué trabajamos
En qué consiste una estrategia SEO para startups
Con una diferencia de fondo respecto a una empresa establecida: aquí todo tiene que aguantar que el producto cambie.
01
La arquitectura que decides el primer mes
Hay decisiones que hoy cuestan una conversación de veinte minutos y dentro de dos años cuestan una migración. Dónde vive el blog, si el producto tiene una URL por caso de uso o una sola página para todo, cómo se van a montar los idiomas cuando salgáis fuera, qué se genera con plantilla y qué se escribe a mano, qué partes de la aplicación deben ser indexables y cuáles no.
Con veinte URLs todo da igual; con quinientas, nada da igual. Dejar la estructura pensada desde el principio no encarece el proyecto: es lo que evita rehacerlo entero justo cuando menos tiempo tenéis.
02
SEO de producto antes que SEO de contenidos
El reflejo habitual es abrir un blog y publicar dos artículos al mes. Pero en la mayoría de startups el activo que mejor posiciona no es el blog: es el propio producto convertido en páginas. Una página por caso de uso real, una por integración con las herramientas que ya usa tu cliente, una por perfil al que le sirve, comparativas honestas y herramientas gratuitas que resuelvan una parte pequeña del problema.
Esas páginas convierten muchísimo mejor que un artículo, se pueden escalar con plantillas cuando el mercado lo justifica y además obligan a un ejercicio sano: escribir con claridad para quién es esto y para quién no.
03
Contenido con criterio, no con calendario
Publicar por publicar consume el recurso más escaso que tienes, que es el tiempo de tu equipo. La regla que usamos: cada pieza tiene que responder a una búsqueda que exista y a alguien que pueda acabar pagando. Poco y bueno, con la voz de quien conoce el producto, rinde más que un calendario relleno por alguien que lo vio ayer.
Cuando la base está puesta, ese trabajo escala como SEO de contenidos ordenado por temas y no por ocurrencias, y es cuando el canal empieza a componer de verdad.
04
Lo que cuesta rehacer la web en cada pivote
Vais a cambiar el mensaje. Probablemente varias veces. Cada web rehecha se lleva por delante meses de trabajo si se hace como se suele hacer: URLs nuevas, las viejas devolviendo error, contenido borrado sin redirigir y toda la autoridad acumulada a la basura. Nos ha tocado recuperar ese destrozo más veces de las que parece razonable.
Se evita con muy poco: mantener las direcciones estables aunque cambie el diseño, redirigir una a una las que desaparecen y decidir con datos qué contenido merece sobrevivir al pivote. Es la diferencia entre cambiar de discurso y empezar de cero.
05
Qué mirar cuando todavía no hay volumen
Con doscientas visitas al mes, el porcentaje de conversión no significa nada y comparar semanas es ruido. Los indicadores que sí sirven en esta fase son otros: cuántas búsquedas distintas te muestran ya, si esas búsquedas describen lo que vendes, cuántas páginas nuevas entran en el índice y si tu marca empieza a buscarse por su nombre.
Eso exige tener la analítica bien montada desde el principio, con los eventos que de verdad importan a tu producto. Y si el tráfico ya llega pero no se convierte en registros, el problema no es el canal: hay que trabajar la conversión de la web antes de gastar un euro más en traer gente.
Seamos claros
Decisiones que se pagan dos rondas después
Ninguna parece grave el día que se toma. Todas salen caras el día que hay que crecer en serio.
01
El blog fuera del dominio principal
Montarlo en una herramienta externa o en un subdominio porque era más rápido para el equipo técnico. El resultado es que todo el esfuerzo de contenidos alimenta a otro sitio y no a la web que tiene que vender. Es reversible, pero cuanto más tarde se corrija, más trabajo cuesta y más se pierde por el camino.
02
Escalar antes de validar
Generar mil páginas con plantilla porque alguien contó que así lo hizo una empresa conocida. Si una sola de esas páginas no posiciona ni convierte, mil tampoco: solo multiplican el problema y llenan el sitio de contenido pobre que arrastra al resto. Valida una, mide y después replica. Es el mismo método que ya usáis con el producto.
03
Contratar posicionamiento con el dinero del último trimestre
Si el proyecto solo se sostiene tres o cuatro meses, no lo empieces: es el plazo exacto en el que se abandona sin haber visto nada. Mejor concentrar ese presupuesto en una base técnica bien hecha y en las cinco páginas que importan, y retomar el trabajo continuo cuando haya con qué sostenerlo. Lo hecho no caduca y sigue ahí cuando vuelvas.
04
Y si encaja, esto es lo que te ofrecemos
Trabajo mensual sin permanencia, con una sola persona al frente que conoce tu proyecto y no rota cada trimestre. Si levantáis ronda y hay que acelerar, se acelera; si hay que parar un mes, se para. En un negocio que cambia cada trimestre, atar a alguien con un contrato de un año solo sirve para que no se note que no está pasando nada.
Quién trabaja tu proyecto
Vas a hablar siempre con quien hace el trabajo
En la mayoría de agencias, quien te cae simpático en la reunión de venta no es quien luego toca tu web. El proyecto pasa a un equipo que lleva otras quince cuentas y tú acabas preguntando por email qué se ha hecho este mes.
Aquí no hay esa cadena. Javier Santos analiza tu proyecto, decide la estrategia, la ejecuta y te la explica. Más de 8 años trabajando ecommerce, despachos profesionales y negocio local, que son sectores que funcionan de forma muy distinta entre sí.
Trabajamos desde Camas, en Sevilla, y damos servicio a toda España en remoto. Eso significa un email cada semana con lo que se ha tocado, un informe al mes y respuesta por WhatsApp en menos de dos horas. Sin permanencia: si un mes no aportamos, lo dejas.
Metodología
Cuatro fases, con fecha cada una
El SEO tarda, pero eso no significa que tengas que esperar meses sin ver nada. Esto es lo que tienes en la mano y cuándo.
01
Auditoría: qué frena hoy a tu web
Rastreamos el sitio entero, comprobamos qué páginas está indexando Google de verdad y con qué búsquedas te está encontrando ya. De ahí sale la lista de problemas ordenada por lo que más dinero te está costando.
02
Estrategia: dónde queremos estar y cómo
Definimos las búsquedas objetivo, la estructura de páginas que hace falta para cubrirlas y el orden de ejecución. Te lo enseñamos antes de empezar a tocar nada.
03
Ejecución continua
Correcciones técnicas, contenido nuevo y trabajo de autoridad, en paralelo y todos los meses. Con un email semanal de seguimiento y sin capas intermedias entre tú y quien lo está haciendo.
04
Qué ha entrado por la web este mes
El informe empieza por lo que te importa: cuántas llamadas y formularios han llegado desde búsquedas. Después vienen las posiciones y el tráfico, que son el medio, no el objetivo.
Lo que medimos
Una web puede duplicar sus visitas y no darte ni una llamada más. Por eso nuestro informe no empieza por el gráfico de tráfico. Empieza por cuántas personas te han llamado, cuántas han rellenado el formulario y de qué búsqueda venían. El resto son medios para llegar ahí.
Precios
Cuánto cuesta el SEO para una startup
Publicamos las tarifas porque tienes derecho a saber si encajamos antes de gastar media hora en una llamada.
600 €
al mes, desde
Arranque
Para producto recién lanzado o equipo pequeño. Arquitectura y base técnica bien puestas, las páginas de producto y caso de uso que de verdad importan, medición montada y un ritmo sostenible de mejoras. El objetivo aquí no es explotar: es no tener que rehacerlo después.
1.000 €
al mes, desde
Crecimiento
Cuando ya hay encaje, presupuesto y prisa por ganar terreno. Añade estrategia de contenidos por temas, escalado de las páginas que ya se han validado, trabajo de autoridad y visibilidad en los buscadores con IA.
La redacción de contenidos y el link building se presupuestan aparte, porque su coste depende del volumen que necesites. Sin permanencia en ninguno de los dos planes.
Dudas frecuentes
Preguntas frecuentes sobre SEO para startups
¿Cuánto cuesta el SEO para una startup?
El plan de arranque parte de 600 € al mes: arquitectura, base técnica, páginas de producto y medición bien montada. El plan de crecimiento parte de 1.000 € al mes y añade estrategia de contenidos por temas, escalado de las páginas que ya se han validado y trabajo de autoridad. La redacción y el link building se presupuestan aparte según el volumen. No hay permanencia en ninguno de los dos.
Necesitamos tracción para la próxima ronda. ¿Nos sirve?
Si la ronda es en tres o cuatro meses, no. Y preferimos decírtelo ahora. El canal orgánico necesita más tiempo del que tienes y enseñará una curva plana justo cuando la mires. Para ese plazo funcionan mejor las campañas de pago, la venta directa o los acuerdos con quien ya tiene tu audiencia. El posicionamiento tiene sentido plantarlo después, con el dinero levantado y horizonte para sostenerlo.
Nadie busca todavía nuestra categoría. ¿Entonces qué?
Entonces el buscador no es tu canal principal, porque solo captura demanda que ya existe. Lo que sí se puede trabajar es el problema que resuelves: cómo lo está solucionando hoy tu usuario, con qué herramientas y qué alternativas busca. Eso sí tiene búsquedas y te coloca delante de la gente correcta mientras la categoría se hace un hueco. Crear la demanda desde cero es un trabajo de otros canales.
¿Cuándo deberíamos empezar entonces?
Hay dos señales bastante fiables. La primera: que exista demanda medible para lo que vendéis, aunque sea pequeña. La segunda: que podáis sostener el trabajo al menos seis o nueve meses sin que eso comprometa el resto. Si se cumplen las dos, cuanto antes mejor, porque la ventaja se acumula. Si falla alguna, mejor esperar y dejar mientras tanto la web preparada para no rehacerla luego.
Vamos a pivotar o rehacer la web. ¿Esperamos?
No hace falta esperar, pero sí conviene avisarnos antes y no después. Un cambio de web bien planteado conserva casi todo: se mantienen las direcciones que ya funcionan, se redirige lo que desaparece y se decide con datos qué contenido sobrevive. Hecho sin avisar, un cambio de web puede tirar meses de trabajo en una tarde, y recuperarlo cuesta bastante más que haberlo hecho bien.
¿Qué incluye la cuota mensual?
Trabajo real cada mes, no un informe. Estrategia y selección de búsquedas, corrección técnica, creación y optimización de páginas, medición y seguimiento. Recibes un email semanal con lo hecho y un informe mensual. En fase temprana ese informe habla sobre todo de indexación, búsquedas donde ya apareces y registros, porque el tráfico total todavía no dice nada útil.
¿Merece la pena tener blog desde el principio?
Normalmente no es lo primero. Antes rinden más las páginas de producto, de caso de uso y de integración: son las que atraen a quien ya busca algo parecido a lo que vendéis y las que convierten. El blog tiene sentido cuando esa base está hecha y hay alguien que pueda escribir con criterio sobre el sector. Un blog abandonado a los tres artículos no suma nada.
¿Cómo sabemos si funciona con tan poco tráfico?
Con indicadores adelantados en lugar de porcentajes. Cuántas búsquedas distintas te muestran ya y si describen lo que vendes. Cuántas páginas nuevas ha indexado Google. Si subís posiciones en las búsquedas que os importan. Y si empieza a haber gente que os busca por el nombre de la marca. Con volumen bajo, una tasa de conversión no es una señal: es ruido.
¿Nos ata algún contrato si cambiamos de planes?
No. Sin permanencia: si un mes hay que parar, se para, y si hay que acelerar porque entra dinero, se acelera. En una startup el plan cambia cada trimestre y no tiene sentido firmar un año. Lo que sí te diremos con franqueza es cuánto tiempo hace falta para que el trabajo devuelva algo, para que la decisión de parar la toméis sabiendo lo que se deja a medias.
El primer paso
¿Comprobamos la visibilidad de tu proyecto?
Miramos si existe demanda real para lo que vendéis, quién ocupa hoy esas búsquedas y qué haría falta para entrar. Y te decimos si este es tu momento o si conviene esperar.
Sin coste y sin compromiso. Si vemos que no podemos ayudarte, también te lo diremos.